Dice Esther Pozo, directora de esta obra, que Luces de Bohemia supone "un viaje a una sociedad que ha perdido los valores y en la que lo único que importa es la supervivencia, en este caso representada por el dinero. En esta jungla urbana, la comunidad no existe y los parroquianos se han convertido en animales salvajes".Max Estrella, poeta bohemio, alcohólico y ciego acaba de perder una fuente de ingresos fijos. Junto con su agente Don Latino de Hispalis recorren Madrid en pos de recuperar el dinero y acaban comprando un décimo de lotería. Lo que comienza como algo puramente egocéntrico fijado en la figura del poeta, se convierte en un Via Crucis en el que, en una noche, Max se topa con la realidad de España y toma conciencia de ella. Una realidad llena de políticos corruptos, degradación moral, miseria, injusticia y lucha social.
Una obra más actual que nunca que define el “esperpento”, esa tragedia que no es tragedia, en la que todo es feo, grotesco, y absurdo; en la que todo está deformado y en la que los héroes clásicos han ido a pasearse en el callejón del Gato.Valle Inclán convierte a un ciego en el más lúcido espectador de la realidad española. A pesar de la desesperación, Valle mantiene la fe en el arte como poder para reflejar la realidad cóncava y como poder sanador y catártico de un hombre y una sociedad.
En esta obra hice de don Paco, Ministro de la Gobernación. Don Paco es un antiguo amigo de Max. Bohemio en juventud ahora recuerda
esos momentos con pena, ya que se arrepiente de haber dejado esa vida
bohemia.


























